Aunque en España la tradición de decorar y regalar huevos en Pascua no está muy arraigada, en Estados Unidos y Europa central es muy común que los niños reciban canastas preparadas por el conejo de Pascua, un abnegado trabajador del sector avícola que esconde los huevos en las casas para sorpresa de los más pequeños.

Existen multitud de versiones acerca del origen de la tradición, pero parece que la más probable viene asociada al catolicismo… concretamente a la antigua prohibición de comer, además de carne, huevos y productos lácteos en Cuaresma. Para conservar los huevos que no se consumían durante este período, los católicos los bañaban una fina capa de cera líquida. Una vez terminada la Cuaresma, era habitual intercambiarlos como obsequio entre familiares y amigos. En la actualidad la costumbre ha evolucionado dando paso a los huevos pintados o teñidos, decorados con papel o a la opción preferida por los niños: los huevos de chocolate.

Aquí os dejamos una versión sorprendente: brownies en cáscara de huevo preparada por Sandeea (Sandra Mangas) del blog La Receta de la Felicidad (ya sabéis que somos súper fans de Sandeea). ¿Os atrevéis?